Un día en Come con Causa

#CRÓNICA. El equipo llega uno a uno a Come con Causa y el sol todavía aún no se asoma. No hace mucho empezamos a ofrecer desayunos y la dinámica es intensa, ordenar las mesas, alistar los sándwiches, mientras la cafetera ya debe empezar a perfumar el ambiente. El menú ya está listo para servirse y es momento de abrir al público.

Mientras el día aclara la calle empieza a tomar ritmo, las personas van y vienen, algunas más apuradas que otras. Nuestro primer cliente del día es uno de ellos, pide un café rápido y un pan con pollo para comérselo camino al trabajo. El local se llenó a la mitad, poco a poco nuestro desayuno es más solicitado.

Va pasando la hora del desayuno y debemos empezar a cocinar el almuerzo; todos los ingredientes fueron comprados a primera hora del día. Arroz graneadito, verduras frescas y la carne en su punto. Ya va a ser medio día y la gente empieza a llegar. Por un buen rato el restaurante está lleno, todos vamos de acá para allá; el trabajo es intenso, pero solo hace falta un instante de ver a todos conversando y sonriendo para sentir una gran satisfacción y sentir que toda la adrenalina de trabajar en un restaurante tiene una recompensa.

Eso no es todo. Gracias a cada almuerzo y desayuno, varias adolescentes y jóvenes que han sido víctimas de alguna situación de riesgo pueden acceder a becas, acompañamiento psicológico y motivacional para salir adelante. ¡Cómo no estar contento de trabajar aquí!.

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